Obstrucción nasal crónica – nariz atascada

Obstrucción nasal crónica – nariz atascada

La obstrucción nasal crónica (“nariz atascada”) se define por una sensación de molestia respiratoria nasal durante más de tres meses. Numerosas patologías pueden provocar esta molestia y se subdividen de forma sistemática en dos grupos: las anomalías de la mucosa, y las anomalías de la arquitectura nasal. Las anomalías de la mucosa reúnen todas las causas que terminan con un espesamiento de la misma y suelen estar asociadas a otros síntomas como la pérdida de olfato, goteo nasal y estornudos. El tratamiento por lo general es médico. Se valorará la cirugía en caso de que fracasen los diferentes tratamientos locales. La obstrucción nasal puede estar relacionada en ocasiones con la presencia de tumores nasales, lo que hace indispensable consultar al médico en caso de que la obstrucción sea en una única ventana nasal. La obstrucción nasal de origen arquitectural suele ser un efecto secundario de una desviación del tabique nasal, de una hipertrofia de los cornetes o de una insuficiencia de la válvula nasal. El tratamiento por lo general es quirúrgico.
Los diferentes procedimientos que se realizan son los enumerados a continuación:

1. Turbinoplastia inferior

Los cornetes inferiores tienen la función de humidificar y filtrar el aire inspirado por la nariz. En algunos casos, los cornetes pueden ser demasiado voluminosos y/o inflarse en posición tumbada y ocasionar molestias respiratorias. La turbinoplastia por radiofrecuencia o por electrocoagulación consiste en enviar una corriente eléctrica al interior del cornete, provocando una retracción que provoca una mejora en la respiración. La intervención se puede desarrollar bajo anestesia local o general. La anestesia local se realiza con taponamiento con una solución anestésica. La sonda se sitúa entonces en el cornete inferior durante 30 segundos de cada lado. Esta intervención es indolora. Las consecuencias suelen estar marcadas por un edema de la mucosa que puede ocasionar una agravación de la obstrucción nasal y que puede durar hasta 3 semanas. Es frecuente que aparezcan costras, que se eliminarán con lavados de nariz.

2. Septoplastia – tabique nasal desviado

Esta intervención se recomienda a los pacientes con una desviación del tabique nasal causante de una obstrucción. La cicatriz se sitúa en la fosa nasal. El tabique se pone recto, luego se colocan unas tablillas en la nariz. Un compuesto azufrado posoperatorio se retirará 2 horas después de la intervención de forma completamente indolora. Es frecuente tener una agravación temporal de la obstrucción nasal durante una semana, en concreto mientras las tablillas están en la nariz. Se podrá obtener el alta en el mismo día de la intervención por la noche y será necesario concertar una cita entre 5 y 7 días después para retirar las tablillas. No quedarán marcas posoperatorias en el rostro.

Ejemplo:
Paciente que presenta una desviación del tabique nasal con una desviación de la columela y una obstrucción nasal. Fotos antes y después de la septoplastia:

3. Válvula nasal externa

La válvula nasal externa corresponde a la zona situada en la parte anterior de la fosa nasal, entre el tabique, el cornete inferior y el cartílago de la nariz «el cartílago alar». En algunos casos, el cartílago de la aleta de la nariz puede debilitarse y provocar el estrechamiento de esta válvula con la inspiración, lo que denominamos «síndrome de la válvula nasal externa». Este síndrome se diagnostica con la maniobra de separación de la aleta de la nariz, lo que mejora la respiración. Es posible utilizar un dilatador nasal de silicona que permita simular la intervención. La cirugía de la válvula nasal externa consiste en dar rigidez mediante injerto cartilaginoso y/o separar el cartílago debilitado con hilos tractores. La intervención se desarrolla con anestesia general. La incisión se disimula en las ventanas nasales o en la columela si hay una rinoplastia asociada.
Se suele tomar cartílago del tabique nasal y se sitúa a cada lado, contra el cartílago debilitado. En algunos casos, en particular en los pacientes ya operados, no hay suficiente cantidad del cartílago del tabique para que pueda quitarse. En ese caso es necesario tomar un injerto de cartílago situado detrás de la oreja. Las tablillas del tabique y las mechas se suelen colocar al final de la intervención. Las mechas se retiran por la tarde o al día siguiente y las tablillas al quinto día.
Esta intervención, indolora, puede provocar un edema de nariz, que puede persistir durante varias semanas.

4. Válvula nasal interna

La válvula nasal interna corresponde al ángulo existente entre el tabique nasal y los denominados cartílagos «triangulares», situados bajo los huesos de la nariz. La insuficiencia de la válvula interna se da tras una rinoplastia vinculada a la ablación de una protuberancia voluminosa, sin que se realice una reconstrucción adecuada del cartílago nasal. La obstrucción nasal se suele asociar a un aspecto característico de la nariz, en forma de V invertida. Esta patología se trata situando injertos cartilaginosos a cada lado del tabique, de forma que se pueda reconstruir la articulación deteriorada. Estos injertos se pueden obtener del tabique o de la parte posterior de la oreja.