Cirugía de la tiroides, la parótida y los quistes del cuello

TIROIDES

Se recomienda la intervención en la tiroides, denominada “tiroidectomía”, cuando existe uno o varios nódulos demasiado voluminosos, que presentan características sospechosas, o cuando en caso de hipertiroidismo no se puede controlar con un tratamiento médico.

Las intervenciones de la tiroides se desarrollan bajo anestesia general, con la utilización de la monitorización del sistema nervioso que permite vigilar la actividad de los nervios de las cuerdas vocales («nervios recurrentes»). Esta intervención es poco dolorosa y el alta se produce entre el día después de la intervención (tiroidectomía parcial) y el tercer día posoperatorio (en caso de tiroidectomía total). Se prevén muestras de sangre tras la intervención en caso de tiroidectomía total: control del calcio y del índice de hormona tiroidea «TSH». El posoperatorio será de unos 15 días de reposo. El cierre se realiza con un hilo que pasa bajo la piel y que se retira al octavo día. Lacicatriz por lo general es discreta. En caso de ablación total de la tiroides, es necesario seguir de por vida un tratamiento sustitutivo de las hormonas tiroideas.

 

PARÓTIDA

Se recomienda una intervención de la parótida en caso de que exista un nódulo con características sospechosas en un chequeo médico. La intervención se denomina «parotidectomía», ya que los nódulos se retiran siempre junto con el tejido parotídeo cercano, para disminuir los riesgos de parálisis facial posoperatoria. La paroidectomía se realiza con anestesia general, con vigilancia continua con monitorización del nervio facial. Los resultados operatorios son simples y con pocos dolores. Se suele dar el alta al tercer día del posoperatorio. Es frecuente que se coloque una venda compresiva durante 5 días y es conveniente prever unos quince días de reposo tras la intervención.

 

QUISTES DEL TRACTO TIROGLOSO

Los quistes del tracto tirogloso son quistes de origen embrionario, se posicionan entre la tiroides «tiro» y la base de la lengua «gloso».
 Estos quistes pueden manifestarse a cualquier edad y suelen evolucionar por accesos de sobreinfección. Se pueden palpar bajo la barbilla, bajo la nuez y se mueven con la deglución. El diagnóstico se confirma mediante un escáner. La intervención se desarrolla con anestesia local mediante una incisión horizontal centrada en el quiste, con frecuencia en un pliego de la piel. Las consecuencias operatorias suelen ser dolorosas ya que es necesario practicar la ablación de una parte del hueso hioides, en el que se insertan numerosos músculos. Siempre se recomienda un tratamiento analgésico apropiado y los dolores duran por lo general 72 horas con un alta a los 3 días. Es frecuente tener un edema bajo la barbilla durante varias semanas. La cicatriz suele ser discreta y hay que prever unos quince días de reposo tras la intervención.